
Un alto valor biológico reduce el fósforo excretado, lo que disminuye el impacto ambiental y optimiza el coste por unidad de fósforo absorbido por el ganado.
Los niveles mínimos de flúor y metales pesados previenen la toxicidad crónica y aseguran el cumplimiento de las estrictas normativas mundiales de seguridad alimentaria.
Las proporciones precisas entre calcio y fósforo son críticas para el desarrollo del esqueleto y la salud metabólica, previniendo la fiebre de la leche en cabañas lecheras de alta producción.
Una granulación homogénea evita la segregación durante la mezcla y el transporte, garantizando que cada animal reciba la dosis exacta calculada en las raciones.
