
Una separación individual precisa evita los dobles o los fallos de siembra, garantizando un crecimiento uniforme de los tubérculos y maximizando el potencial de rendimiento en diversas condiciones de suelo.
Mantener una profundidad exacta es vital para una nascencia uniforme y para la protección contra el verdeo, lo que influye directamente en la calidad final del cultivo.
Los sistemas de distribución integrados deben colocar los nutrientes con precisión en relación con la semilla para optimizar la absorción y evitar quemaduras químicas.
Las tolvas de mayor capacidad reducen los tiempos de inactividad entre recargas, pero el peso debe equilibrarse para evitar riesgos de compactación del suelo en temporadas húmedas.
