
El acero inoxidable y los polímeros de alta densidad garantizan la resistencia a los purines corrosivos, al tiempo que facilitan protocolos de desinfección rigurosos para prevenir enfermedades.
Los diseños del sistema deben permitir una reconfiguración rápida para adaptarse a las distintas etapas de crecimiento y a las densidades cambiantes del ganado dentro de las naves.
El diseño del suelo debe integrarse perfectamente con los sistemas de rascadores o fosos de rejilla (slat) para minimizar los niveles de amoníaco y los costes de mano de obra.
Las dimensiones de los alojamientos y las texturas de las superficies deben cumplir con las estrictas normativas europeas y norteamericanas relativas al espacio y al confort físico.
