Estas estructuras están diseñadas para funcionar tanto como parte integral del invernadero como para su instalación adicional, con el objetivo de optimizar el aprovechamiento del terreno y lograr la producción simultánea de energía y alimentos. Al integrar las estructuras fotovoltaicas en el invernadero o instalarlas de manera adicional, se maximiza la eficiencia y se crea una sinergia entre la generación de energía solar y la producción agrícola. Esto permite obtener beneficios duales al utilizar el espacio de manera óptima para generar electricidad renovable y cultivar alimentos de manera sostenible, brindando una solución innovadora y promoviendo la Agrovoltaica.